Gracias Ismael.
En esta obra, el argentino Jorge Bucay nos cuenta, al más puro estilo de Las mil y una noches o El Conde Lucanor, una serie de relatos que nos ayudarán a crecer como persona para nosotros mismos y para los demás. En este caso concreto, el papel del Sultán o del Conde cae en manos de Demián, un joven e inocente estudiante universitario, que acude a terapia en busca de la solución a los numerosos problemas que le acechan en su vida. Allí encontrará a su Sherezade o a su Patronio particular, en Jorge el Gordo, su terapeuta, que siempre hallará un ejemplo adecuado para solucionar el conflicto que trae de cabeza en ese momento al Demián. Su relación paterno-filial irá creciendo a lo largo del libro y a medida que aumenta el número de cuentos, llegando a sentirse realmente unidos y a profundizar una importante amistad.Ahora bien, esto es solo una escusa. Una escusa que se inventa el autor para transmitirnos un buen puñado de relatos aplicables a una infinidad de situaciones, que nos ayudarán a crecer como seres humanos y a hacernos mejores personas.
En mi opinión, consigue su objetivo. Es más, ahora que he terminado su lectura, lo tendré siempre a mano para poder echarle algún vistazo en momentos de tristeza o soledad.

Hoy hemos hablado del reciente remake de esta genial obra, que aunque tenga en sus filas nombres de la talla de Jude Law o Kenneth Branagh, e incluso, el del mismísimo Michael Caine, que repite ahora, aunque con el papel del marido ultrajado, dudo mucho que llegue a la altura de su predecesora. Y es en esos momentos en los que pienso si son necesarios los remakes de obras tan grandes como Psicosis, El caso Thomas Crown o la que hoy ha sido el hilo conductor de nuestro programa, La huella.
Del costat dels mafiosos trobarem a Semyon (un genial Armin Muller-Stall) fent les funcions de cap de la família i al seu fill Kirill (interpretat per un desconegut Vincent Cassel, que ens sorprèn ací amb un personatge tan brutal com dèbil al mateix temps, sortint d’aquesta difícl interpretació prou allunyada del seu registre, d’una forma més que notable).
Tan famosa como la película sería su canción principal, Raindrops keep faling on my head, que oímos en este momento y que ha sido versionada hasta la saciedad.
- Otra secuencia genial es la del salto al río huyendo de la policía. Es tremendo poder escuchar a alguien tan duro como Sundance admitiendo que no sabe nadar.
Para concluir diré que el film es más bien discreto. Demasiado, si se toma en consideración la que fue su predecesora. Incluso Brian de Palma con su Doble cuerpo deja a mil leguas a esta pobre imitación. Lo cual me hace confirmar lo que ya sospechaba: Cada vez estamos más separados de estos jóvenes que crecen bajo el signo de las barras y estrellas de Bush ¿o no? (que no sé que me da más miedo…)
Y hay que decir que este aspecto ha hecho muchísimo daño al cine de acción y aventura de los últimos años, ya que en películas que no tenían nada que ver con esta saga, se introducían estos gags de humor en escenas verdaderamente tensas, provocando la carcajada en el espectador, pero acabando al mismo tiempo con el realismo y el dramatismo del film en cuestión.
