2008, Comedia. Dir: Jason Reitman. Guión: Diablo Cody. Música: Varios Artistas. Int: Ellen Page, Michael Cera, JasonBateman, Jeniffer GarnerTras unos meses de inactividad por problemas ajenos a mi voluntad, regreso a mi rincón de curiosidades varias. Y lo hago con Juno una película que sorprendiendo a todo el mundo se ha colado entre las favoritas a la estatuilla a mejor film, en los Óscars 2008. Y hay que decir que esto no es moco de pavo. Como todos sabéis, los galardones que entrega la Academia Hollywoodiense, son los más importantes dentro de la disciplina cinematográfica. Y al optar a este premio, llegamos a la conclusión de que para los miembros de dicha academia (los ganadores de premios en otras ediciones, ahora votantes), el film de Jason Reitman ha sido una película mejor que Zodiac, American Gangster o Promesas del Este.
Juno, nos narra la historia de una joven que se queda embarazada, y que decide ceder en adpopción a su bebé a una pareja que no pude tener hijos. Todo esto adornado con las bases de la comedia adolescente nortemaericana, con las que tanto se nos bombardea últimamente. Ahora bien, con un poco más de gusto, eso si.
Juno, nos narra la historia de una joven que se queda embarazada, y que decide ceder en adpopción a su bebé a una pareja que no pude tener hijos. Todo esto adornado con las bases de la comedia adolescente nortemaericana, con las que tanto se nos bombardea últimamente. Ahora bien, con un poco más de gusto, eso si.
No es que yo quiera decir que la película sea mala, ni mucho menos. Me parece que se trata de una película fresca, que analiza de una forma excelente un tema preocupante dentro de la adolescencia femenina (y lo digo desde el punto de vista de la experiencia, ya que yo mismo trabajo con adolescentes). Además, sus diálogos son frescos, y vienen de la mano de Diablo Cody una joven guionista que tiene su agenda repleta de proyectos, y que se presenta como una de las mejores promesas del mundo de la pluma de cara al Hollywood futuro. Pero aun así, me parece que falla algo. Creo que ya he visto esta historia. De hecho, me parece que la relación que hay entre Juno y el marido de la pareja que adoptará a su bebé, tiene bastante que ver con la que se estableció entre Timoty Hutton y Natalie Portman en Beautyfull girls de Ted Demme, y las relaciones de pareja adolescentes, tienen también que ver, al igual que los diálogos, con los del primer Kevin Smith. Ese genio que descubrimos en Clerks, o Persiguiendo a Amy, que se ha ido difuminando progresivamente con el tiempo hasta convertirse en una caricatura mala, del genio que fue en sus primeros films.
¿A que conclusión nos lleva esto? Pues a que los Óscars cada vez están más institucionalizados. Me da la impresión de que siempre debe colarse entre las favoritas un film de bajo presupuesto, afín al circuito independiente, que narre una historia interesante. Que por otra parte suele hacerse con el premio a mejor guión original. El año pasado fue Pequeña Miss Sunshine, y en otras ocasiones hemos visto obras como Lost in translation, El indomable Will Huntting o incluso Pulp Fiction. No os parece curioso que Denzell Washington y Halle Berry ganasen el Óscar a mejor interpretación el mismo año que se le coincidió el galardón honorífico a Sidney Poittier. O que Chicago ganara su Óscar cuando le dieron el premio de honor a Norman Jewison, director de dos de los musicales más famosos de la historia como son West side story o Sonrisas y lágrimas.
En fin, elementos bastante sospechosos que nos hacen reflexionar. Y más aun cuando este año, ninguna de las muchas buenas películas que se han hecho centradas en el tema de la guerra de Irak, están entre las nominadas. Obras tan buenas como Redacted (ganadora del premio a mejor director en el festival de Venecia), En el valle de Ellah o Leones por corderos.
¿A que conclusión nos lleva esto? Pues a que los Óscars cada vez están más institucionalizados. Me da la impresión de que siempre debe colarse entre las favoritas un film de bajo presupuesto, afín al circuito independiente, que narre una historia interesante. Que por otra parte suele hacerse con el premio a mejor guión original. El año pasado fue Pequeña Miss Sunshine, y en otras ocasiones hemos visto obras como Lost in translation, El indomable Will Huntting o incluso Pulp Fiction. No os parece curioso que Denzell Washington y Halle Berry ganasen el Óscar a mejor interpretación el mismo año que se le coincidió el galardón honorífico a Sidney Poittier. O que Chicago ganara su Óscar cuando le dieron el premio de honor a Norman Jewison, director de dos de los musicales más famosos de la historia como son West side story o Sonrisas y lágrimas.En fin, elementos bastante sospechosos que nos hacen reflexionar. Y más aun cuando este año, ninguna de las muchas buenas películas que se han hecho centradas en el tema de la guerra de Irak, están entre las nominadas. Obras tan buenas como Redacted (ganadora del premio a mejor director en el festival de Venecia), En el valle de Ellah o Leones por corderos.
En fin, diversos aspectos que nos hacen pensar en que se ha convertido esta fiesta del cine en los últimos años.

Junto a él, encontraremos la más amplia gama de freaks que se han podido unir en una película. Walter, el veterano de Vietnam, capaz de sacar una pistola en la bolera por el incumplimiento de una norma y que saca todas las cosas de quicio. Donnie, su compañero del equipo de bolos, ausente durante todo el film en el que solo aporta su juego. El gran Lebowski, un millonario paralítico que resultará ser un farsante incapaz de acabar el mes con su asignación monetaria. Maude, la hija de Lebowski, pareja del nota y artista conceptual feminista. Además, Nihilistas, Secuestradores, Actores, Actrices y Directores Porno, Detectives Privados, Matones, Niños que roban coches y gastan dinero en deportivos y el protagonista de nuestro diálogo de hoy: Jesus Quintana. Un ex pederasta metido a jugador de bolos que muestra toda su fanfarronería en un solo minuto del film. Un personaje tan genial como breve que hizo que John Turturro, viviera el momento de gloria más grande en su carrera cinematográfica.
Sin más os dejamos con él para en seguida volver y seguir hablando de los Coen y de El gran Lebowski.
Su director John Carpenter es el genio de la serie B. Un director que fue capaz de rodar su primer film, Estrella Ocscura (Dark star) en una lavandería moderna a modo de nave espacial. Y con esto me parece que ya está todo dicho. Hay que resaltar que es un director un poco maltratado por algún sector de la crítica y del público, pero yo pienso que si lleva ya más de treinta años haciendo cine y todavía no se ha hundido, algo bueno tendrá. Y es que en sus films, Carpenter homenajea a geniales creadores, como Howard Hawks y hace películas de géneros olvidados como el western de forma encubierta. Y de este modo, en su filmografía hay obras tan grandes e inolvidables, como Asalto a la comisaria del distrito 13, La niebla, Christine, o La noche de Halloween, que ha sido una de las protagonistas de nuestro programa de hoy, o La cosa, con la que ya nos acercamos al final de nuestro tiempo.

Scorsesse realizó el film que todo el mundo pensaba iba a otorgarle su merecido oscar a mejor director, pero en su camino se interpuso Bailando con lobos, del debutante Kevin Costner que acabaría por dejarle sin su estatuilla. Y es más, tendría que esperar nada menos que 17 años, hasta el año pasado, para recoger su premio con Infiltrados después de un gran número de obras geniales y de las consiguientes decepciones.
Por el otro lado, por el de detrás de las cámaras encontramos a Clint Eastwood. El genial director que también vivía un momento dulce. Acababa de obtener su Óscar con Sin perdón, la cual le consagraría como director dentro de Hollywood, a pesar de que en su carrera ya había títulos tan geniales como Infierno de cobardes, El jinete pálido Bird, o Cazador Blanco Corazón negro.
Los dos crecerán como puedan luchando contra los inconvenientes propios del mundo de cada uno de ellos hasta llegar a lo más grande, donde se encontrarán el uno con el otro y deberán enfrentarse en un genial duelo interpretativo. En mi opinión, la balanza cae del lado de Washington. Creo que es capaz de sacarle un gran partido a su papel de gangster honrado. Y más aun cuando en ello intervienen las connotaciones raciales que tiene este film (todo se desarrolla en Harlem, su personaje quiere crecer dentro de un mundo de blancos, llega a tener a su servicio a personajes del hampa verdaderamente importantes y su mujer es Portorriqueña). A parte de todo esto, veo a Russell Crowe siempre en el mismo papel, al menos en los films que le he visto (Gladiador, Master & Comander, L.A. Confidencial, El Dilema, …) personajes parcos en palabras, duros, pero con un buen fondo. Quizás le busquen para esto, pero me parece que empieza a encasillarse un poco.
La película en general resulta bastante interesante. En ciertos momentos nos puede parecer que ya hemos visto este tipo de historia, en obras como El precio del poder, o Uno de los nuestros, de De Palma y Scorsesse, respectivamente. Pero el giro final que da la cinta nos sorprende, en mi opinión, gratamente. 

