
Cuando cae en tus manos una cinta como El Dorado para hacer esta sección, lo difícil es decidir cual será el mejor diálogo para el recuerdo. Y es que, en mi opinión, lo complicado es no recordar cualquiera de las geniales conversaciones que aparecen en el film.
Western por excelencia, El Dorado conjuga en su interior todos los ingredientes que debe tener una gran película. Un conflicto dramático inquietante, numerosas dosis de acción, unos personajes profundos con enorme personalidad, leves pinceladas de amor, humor en grandes cantidades y el que parece que es el principal ingrediente de la obra: La amistad. Una amistad muy profunda, entre hombres… y lo que resulta más curioso, escrita por una mujer!! (fascinante guión de la mano de Leigh Brackett)

Antes de ellas, Rio Rojo, película que hizo que el genial John Ford, le diese la enhorabuena a Hawks por haber conseguido, por primera vez en la historia, hacer actuar a John Wayne.
Junto al Duque, en El Dorado, encontraremos un grupo de secundarios de lujo. Encabezados por un magnífico Robert Mitchum, en el papel del sheriff borracho, que en momentos del film nos hace dudar de quien es el protagonista del mismo. A su lado, el viejo Bull, Arthur Hunnicutt, antiguo corneta, vencedor de indios y fiel ayudante de la autoridad. Y para terminar James Caan, el joven e inexperto Mississipi, que tras vengar la muerte de su padrastro, se unirá a este peculiar grupo.

Si el tiempo lo permitiese, podríamos pasar horas y horas hablando de esta obra maestra. Pero como no es el caso, pasemos a escuchar el diálogo. Me he permitido elegir un texto de Mississippi, personaje por el que siento cierta debilidad. En él, se nos muestran los fragmentos del poema preferido de Johnny Diamond, su maestro y mentor: Ir en busca de El Dorado…